martes, 1 de noviembre de 2016

BENITO ....... QUINQUELA ....... MARTIN ....... " ERA DEL MAS GRANDE " ........ AMOR ETERNO !!!!!!!!!!!!!

QUINQUELA MARTIN .... MAXIMO EXPONENTE .... DE LA CULTURA ... EN LA BOCA 
..... ENFERMO HINCHA DEL MAS GRANDE .... RIVER PLATE .... REGALO DE PAPA !!!!!!!

Quinquela era de River


Al famoso pintor siempre se lo vinculó con La Boca, pero era hincha de los 

Millonarios y a principios de la década del 60 pintó dos murales en el bar del 
Monumental. Su obra refleja la historia del club.

La confitería pronto se convertirá en un museo. Los murales de Quinquela 

descansarán allí.
Este niño fue bautizado Benito Juan Martín", se leía en el papel que había

quedado, en marzo de 1890, al lado de ese bebé abandonado en la puerta 
de Casa de Expósitos actualmente Casa Cuna. De ese modo misterioso pasó 
sus primeros días el hombre que con el tiempo se convertiría en uno de los
mejores pintores de la Argentina. Aunque sería vinculado con La Boca, fue 
autor de dos murales que hasta el día de hoy lucen en Núñez.
Sus primeros seis años los vivió en un orfelinato hasta que fue adoptado 

por el matrimonio formado por Manuel Chinchella y Justina Molina. Al igual 
que su padre, un inmigrante que descargaba bolsas en el puerto de 
Buenos Aires, Benito comenzó a rodearse del carbón que servía para la 
combustión de los barcos. Pero también comenzaba a mostrar un interés 
prematuro y a la vez placentero por los paisajes. Fue así que tomó un 
curso con el italiano Alfredo Lazzari, quien le enseñó a pintar escenografías 
al aire libre. Y Benito se inspiró en su hábitat natural: La Boca.
Hasta aquí, su historia no tiene muchos puntos de contacto con River. 

Para que se produjera el acercamiento pasarían unos cuántos años más. 
Primero la época en la cual este talentoso cambió sus primeros cuadros
que fueron retratos por un par de zapatos o un café con leche. Y luego
el momento en que salió del anonimato y que decidió cambiar su nombre
en noviembre de 1918. Ya era Quinquela Martín.
Es la confitería del Monumental, donde próximamente se construirá el

museo, testigo de este vínculo. Allí Quinquela pintó dos murales. En ellos
se puede ver materializado el estilo del artista, cuyo motivo recurrente de 
inspiración fue el lugar de su niñez. Pero también aparecen detalles 
característicos de River y de su gente.
"Los hizo a principios de la década del 60. Aún recuerdo a la perfección 

las tardes que pasó con los pinceles subido al andamio. Lo ayudaban dos 
viejitos con guardapolvos grises hasta el suelo, quienes le hacían las mezclas", 
rememora el jefe de prensa de River, Norberto González, uno de los testigos 
de la obra.
"En uno de ellos está la historia de River. Desde la Carbonera Wilson hasta la

modernización. Ahí también está la cara de Bernabé, porque un día vino a 
observar a Quinquela y éste le prometió el retrato", repasa González. 
Y agrega más detalles: "En el otro se mezclan muchas cosas. Pintaba un 
partido de fútbol. Por un lado estaban los de River y por el otro quería retratar
a los de Boca. Pero al enterarse de la idea, Liberti lo interrumpió, porque no
quería que aparecieran. Por eso hoy se puede ver al rival con la 
camiseta azul lisa".
Sobre la duda acerca de su filiación futbolística, el Beto asegura: 

"Lo escuché manifestar que era hincha de River porque era amigo 
de los fundadores del club".
Para muchos fue un revolucionario, para otros, un deformador. Se trató de

un caso único en la historia del arte, porque fue consagrado por la crítica 
especializada y a la vez profundamente admirado por los sectores populares.
De hecho, sus murales riverplatenses son valorados por distintos gustos 
estéticos y, por supuesto, económicos: una empresa alemana le ofreció a 
River 1.800.000 dólares por cada uno.
La obra de Quinquela Martín está inmortalizada. River mantiene el privilegio 

de haberlo tenido como hincha y de preservar una ínfima, aunque muy valiosa, M
muestra de su arte .